Los Mechiperros: un tesoro escondido en Altamira

 

Tu vida tendrá un antes y un después cuando pruebes estos perros. Es increíble, pero tienen mucho tiempo en el oficio. Hablamos con el hombre que ahora lleva el negocio familiar que se estableció hace 55 años desde que su abuelo Urelys Paez, caraqueño de nacimiento, decidió abrir un puesto de perro caliente, pero no de cualquiera, se trataba de unos perros rellenos de carne mechada con tal éxito que hasta nuestros días, pese a todas las adversidades, sigue vigente, comenta su nieto Ederson Paez que con 21 años, le ha tocado ser encargado actual del negocio:

“Mi abuelo fue el fundador de los perros y después mi papá (Eliecer Paez) siguió con el negocio hasta que murió y ya llevo trabajando aquí de encargado desde hace como 6 años”.


Recuerda que desde chiquito iba de visita al puesto de su abuelo todos los días. Hoy día atiende a la misma gente que venía a comer los perros de su abuelo, clientes de hace “añales” que han convertido el lugar en un estandarte de la tradición del “mechiperro”, nombrado así por los mismos comensales:

“Aquí viene gente que me conoce desde pequeño y que conocieron a mi abuelo. Son personas que vienen para acá desde que eran niños, que a la salida del colegio venían con sus padres y han mantenido la tradición de comer los perros con carne mechada”.

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Junto a Enderson, trabajan Jorge Salazar y Wilmer Salas, quien ha trabajado por nueve años. Jorge, de 46 años comenta que lo han visitado diferentes artistas y políticos venezolanos que se han visto atraídos por la increíble historia de estos perros. Entre ellos, Roque Valero, Zapata 666 (Rubén Zapata de Hora Cero), José Ramón Novoa (creador de películas venezolanas como Sicario, Huelepega, Garimpeiros), la miss y politóloga Irene Sáez y el actual gobernador del Estado Miranda, Henrique Capriles.

“De la Clínica el Ávila vienen todos los doctores, enfermeras, hasta los policías; desde el comisario hasta el más bajito”.

Pero la variedad de rellenos no se limita a la carne mechada. También tienen las clásicas salchichas y a veces, ofrecen pollo mechado. Tanto la carne como el pollo mechado, los cocina la mamá de Enderson, la señora Mileyis Peña, quien es la dueña del negocio, puesto que según los perrocalenteros Wilmer y Jorge, es único en Caracas, ya que no conocen, hasta ahora, un lugar que se le asemeje.

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Según el encargado, más de uno se lleva una sorpresa cuando se enteran de que en el menú ofrecen estos rellenos, comenta Enderson:

“Cuando les decimos que tenemos de carne mechada no nos creen. Ellos vienen a buscar perros normales y salen más felices que cuando llegaron cuando les damos a probar. A veces vendemos también perros de pollo mechado, todo lo hace mi mamá”.

Aquí todo queda en familia: Jorge Salazar, el otro perrocalentero, es también “amiguito” de la hermana de Enderson, Franyelis Paez, quien por cierto, lleva el negocio algunos días de la semana. Jorge antes de trabajar en el puesto, dice que estaba en una fábrica de plástico y por medio de unos amigos que lo recomendaron, empezó a trabajar para el perrero, lugar que le permitió establecer una relación muy estrecha con los familiares de Enderson, por lo que se considera como un compadre. Además, dice que estos tres años de relación laboral han sido muy provechosos, precisamente por la fama que tienen:

“Aquí viene mucha gente y gracias a Dios siempre estamos llenos porque todo el mundo nos conoce, o sea son 55 años que hay que verle la cara”.


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Pese a las dificultades que atraviesa el país, todos los que trabajan en el puesto se han ajustado a nuevas medidas y por más irónico que parezca, siguen vendiendo la carne mechada. Siempre se están “rebuscando” con lo que pueden, con tal de continuar con tal legado familiar, comentan todos:

“Todo es hablar pues, aquí siempre viene gente que nos vende carne. Es buscar por todos lados, entonces si el precio a nosotros nos cuadra, hacemos el negocio, como dicen por ahí para cuadrar la carne”.

También se han visto obligados a sacrificar las horas de trabajo por razones de seguridad, ya que antes, trabajaban hasta la madrugada, como lo hacen muchos perros calenteros, sin embargo ellos se encuentran ubicados en una calle sola y no comparten acera con otros puestos, como la mayoría, comenta Wilmer:

“La situación nos ha obligado a cerrar más temprano por la inseguridad, pero no es solo eso, ya que no se consiguen casi los materiales para trabajar, la mayonesa, los panes, la carne y bueno todo es un proceso”.

Pese a los impedimentos, cuando le preguntamos a Enderson qué otro oficio le gustaría llevar en caso de no estar en este, él nos respondió que siempre hará lo posible para mantener su lugar, el mismo de hace 55 años, que se mantiene ubicado intacto desde aquel tiempo. Para él, este oficio trasciende y lo más importante es custodiar la llama de este espacio histórico en la Avenida Luis Roche:

“A mí me gustan mis perrocalientes, no lo cambiaría por otro oficio, porque sé que es un legado familiar”.

A la fecha los perros calientes cuestan 550 Bfs. Pero Wilmer, Jorge y Enderson han escuchado de clientes que tienen más años que el local, que aquellos perros que hacía el abuelo Urelys, costaban apenas un real.

Coordenadas Mechiperros
  • Horario: de lunes a sábado de 8:00 am – 8:00 pm.
  • Dirección: Avenida Luis Roche entre 5ta y 6ta transversal (subiendo por El Alazán)

Fuente: elestimulo.com
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