Elisa Vegas entra al podio mundial de la dirección orquestal

 

Elisa Vegas es una de las pocas y más talentosas directoras de orquestas del panorama musical actual venezolano. A pesar de su juventud, su carrera artística ya comienza a brillar por su robustez y preparación académica e intelectual. Su norte actual como directora son las producciones musicales escénicas, en ellas quiere dedicar todo su ímpetu y su talento. Viene de dirigir El hombre de la mancha y ahora, junto a la Orquesta Gran Mariscal Ayacucho, se embarcó en el proyecto musical escénico de La verbena de la Paloma, una de las zarzuelas más emblemáticas del género y que estrena esta semana.
 
Este año es prometedor para su carrera y especialmente para seguir desarrollándose en el área que más ama. Dirigirá dos espectáculos musicales; el primero, Elixir de amor, una ópera de Gaetano Donizetti con libreto de Felice Romani en Guatemala y El Salvador; y luego en Japón elevará la batuta para El caballero de Ledesma.

- A pesar de que tenemos en Venezuela una numerosa generación de directores jóvenes, la mujer sigue estando ausente entre las batutas nacionales ¿A qué crees que se deba este fenómeno?

- Efectivamente somos pocas las mujeres que estamos incursionando en el mundo de la dirección. Yo creo que la mujer poco a poco se ha ido abriendo camino en distintas áreas. Creo que es un fenómeno mundial en el que las mujeres han ido entrando en oficios y espacios que históricamente han sido de los hombres y esto está ocurriendo también en la dirección orquestal, las mujeres venimos entrando en este campo que ha sido por tradición masculino.

- ¿Cuáles son los referentes femeninos en la Dirección Orquestal en Venezuela?

- En Venezuela tenemos un recorrido andado. Está la maestra Teresa Hernández, la maestra Isabel Palacios, la maestra María Guinand, entre otras de otras generaciones que han abierto el camino a nuevas generaciones como la mía. Sin embargo, no es fácil, no somos muchas y de vez en cuando entrar el circuito se nos hace un poco más complejo. Obviamente estamos luchando contra los prejuicios pero creo que los años nos van a dar la razón de pensar que los directores son buenos o malos, estudian o no estudian, más allá de si son mujeres u hombres. Creo que las mujeres que estamos desarrollando nuestras carreras en la dirección orquestal, estamos demostrando en distintos países nuestro talento. La participación en el extranjero nos está ayudando. Las orquestas están siendo un poco más abiertas y están recibiendo mujeres directoras. ¡Claro! el porcentaje es mínimo, 95% de los directores son hombres y 5% mujeres. Sin embargo, pese a esas razones culturales mundiales, yo me siento muy afortunada porque he podido abrirme un camino en mi país y eso me llena de orgullo.



- En cuanto a los referentes femeninos mundiales, ¿qué puedes comentar?

- Desde que estudio Dirección he intentando olvidarme del género. Me preguntas por referencias mundiales y te tendría que decir los nombre de muchos hombres, pero no por una cuestión de feminismo o machismo, sino porque siempre he tratado de estudiar a los mejores, que por tradición han sido hombres. Lo que sí he hecho es tratar de incluir eso dentro de la feminidad. Yo no escondo que soy mujer, yo dirijo en falda, uso mis expresiones femeninas y siempre he tratado de que eso sea un puntal; es decir, no por ser mujer tengo que disfrazarme de hombre porque la carrera ha sido masculina, sino que desde la feminidad abordo la dirección orquestal buscando lo mejor de los grandes directores.

- ¿Ha sentido alguna vez algún tipo de discriminación por ser una directora mujer?

- El camino que me ha tocado abrirme quizás es un poco diferente al de otros jóvenes directores. Ciertamente hay puertas que no se han abierto o que no se abren tan fácilmente, pero hay otras que sí; por ejemplo, la de la Orquesta Sinfónica Gran Mariscal Ayacucho, la cual me ha servido de plataforma para desarrollar el camino que más me gusta, que es el escénico musical. Amo hacer ballet, teatro musical, ópera, zarzuela, esa es mi pasión y he podido desarrollarme con esta orquesta, pero también con otras como la Filarmónica Nacional. Mi rol como directora es el de estar en el foso de orquestas haciendo producciones escénicas.

- La verbena de la Paloma es el gran proyecto en el que está involucrada actualmente. La zarzuela ha sido considerada por muchos como un género menor. ¿Qué opinas?

- Yo creo que en los últimos años la zarzuela en Venezuela empezó a decaer en cuanto a sus montajes. Hubo un momento de esplendor en la generación de nuestros abuelos, pero luego empezó a decaer y claro se comenzó a crear la sensación de que la zarzuela es un género menor, que se representa más o menos. Por eso, en los últimos cuatro años que tenemos haciendo zarzuela, le devolvimos la dignidad. Porque la zarzuela es un espectáculo que se puede comparar con la ópera y creo que eso ha hecho que las generaciones anteriores estén motivados a hacer que otras generaciones más jóvenes conozcan la zarzuela. Nuestra intención es dignificar la zarzuela y que la gente que pudo, en el pasado, disfrutar de las grandes producciones tenga otra vez la oportunidad.

- ¿Cuáles fueron los principales retos con los que te enfrentaste como directora en este proyecto?

- El reto es siempre presentar algo de la mayor calidad. Pero creo que de todos los años (de las temporadas de zarzuela), este ha sido el más fácil porque como es un proyecto que tiene ya varios años andando, algunas de las dificultades que tuvimos en los primeros años ya las hemos solucionando. Todo ha fluido maravillosamente bien. A veces sufro mucho porque no solamente dirijo, también estoy metida en la producción de raíz, desde contactar a los artistas hasta estar pendiente de la compra de las telas. Siempre estoy muy involucrada cuando se trata de trabajar con la Orquesta Gran Mariscal Ayacucho.

- A nivel musical, ¿cuál fue la mayor complejidad para la ejecución de esta emblemática zarzuela?

- La zarzuela, más que compleja, tiene una belleza melódica y armónica increíbles. Tomás Bretón, autor de la misma, fue un compositor español muy importante en el género de la ópera y esta zarzuela tiene ese color de ópera. Tiene unos grandes concertantes, tiene áreas, que si se pusieran en italiano, se puede pensar que se trata de un área de ópera. Tiene un color muy operístico y creo que ese ha sido el reto: llevar ese color de ópera a la zarzuela.

- ¿Cómo se logra, desde el oficio de directora, darle coherencia a un conjunto de particularidades tan disimiles en un proyecto multidisciplinario como este?

- Las producciones escénicas son como montañas, enormes engranajes que no se dan en otro tipo de producciones. Lo primero que debe haber es ganas y mística de trabajo. Cuando esto se tiene hay una ganancia. En este caso, se logra con engranajes de meses y meses de trabajo, durante los cuales tiene que haber un equipo de producción, un equipo artístico, otro de realización, los solistas, el coro, la orquesta, los ensayos. Somos como hormiguitas, cada quien trabajando en su área, hasta que al final, en las últimas semanas, se logra el gran engranaje, que es cuando llegamos todos al teatro y vemos los resultados con la escenografía y el vestuario, entre otros elementos. Entonces tiene que haber, además de mística, una gran confianza en el trabajo del otro y armarse de gente talentosa.

- Hay una generación muy entusiasta de músicos, cantantes líricos y directores, sin embargo, ¿qué crees que debería mejorarse y transformarse en este campo?

- El Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela ha sido para todos nosotros, incluyéndome, una plataforma enorme de crecimiento musical. Me llena de orgullo decir que formo parte de El Sistema. Creo que el desarrollo orquestal es lo más importante que tiene el país para mostrarse internacionalmente. Estimo que esos mismos esfuerzos pueden extenderse en otras áreas. Si bien somos puntal en la parte orquestal, creo que podemos usar aún más nuestros esfuerzos en las producciones musicales escénicas, porque son eventos un poco aislados y nuestros esfuerzos deberían ir en pro de la lírica y de las grandes producciones, porque músicos tenemos, cantantes y bailarines tenemos. Debemos apoyar este tipo de producciones, que siempre son tan costosas, para que puedan tener fondos y presentarse espectáculos de alto nivel.

- ¿Qué necesita un director o una directora para alcanzar la excelencia?

- Considero que para ser bueno, un director debe estudiar muchísimo. Esta carrera no solo incluye la formación académica, sino una buena gerencia. Un buen director es una persona que tiene que estar empapado de muchísimas áreas del saber y la cultura. Hay que empaparse de literatura, de pintura, de estética del arte, de filosofía. De allí que pienso que para ser bueno debe ampliarse el aspecto artístico. Mis esfuerzos han apuntado en ese tipo de formación. Soy un poco perfeccionista y siento que no puedo quedarme solo con lo académico. Estudié Musicología en la Escuela de Artes de la UCV y lo seguiré haciendo. De hecho estoy estudiando Gerencia Pública, porque creo que el director es un gerente y debe ser multidisciplinario, y no solo bueno en la dirección orquestal, sino capaz de abrir el espectro porque para poder comunicar, tiene que saber.








Fuente: contrapunto.com

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